La infancia y las flores, una amistad

 La infancia y las flores comparten la misma pureza, la misma magia efímera que deja huella en el alma. Son los ramos desordenados recogidos en el campo, los pétalos esparcidos en juegos inocentes, los deseos soplados al viento sobre un diente de león. Es el asombro ante una mariposa posada en una flor, las coronas tejidas con margaritas y los tarros de cristal convertidos en jarrones improvisados.

En la infancia, las flores no solo son belleza, sino también descubrimiento, alegría y pequeños tesoros efímeros que enseñan, sin palabras, que lo más hermoso de la vida es aquello que se vive con el corazón abierto.


Siemprecampanilla


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